IU destaca que la feria no ha sido mala pero que ha tenido un volumen de ventas inferior al del año pasado

Terminada la feria, es la hora de reflexionar sobre ella. No con ánimo de crítica, sino con la intención de aportar ideas que mejoren ediciones npiusucesivas.

Quienes hablan del número de visitantes (siempre de forma más o menos subjetiva) vienen a decir que el domingo se notó mucha menos afluencia, aunque el lunes compensó con más público. Parece ser que, en general, hubo menos visitantes que en años anteriores.

Desde el punto de vista comercial, todos vienen a coincidir que no ha sido mala, pero con un volumen de ventas inferior al del año pasado.

La presencia ganadera ha sido muy importante, con cerca de 2.000 ejemplares, aunque sigue echándose de menos ese carácter "internacional" de nuestra feria. Tenemos que atraer y permitir la entrada de ganado de otros países.

Desde IU-Zafra hemos trabajado en ese sentido y tenemos el compromiso para que el próximo año expongan ganaderos portugueses y se eliminen los problemas para poder tener presencia de ganado de procedencia internacional.

Es necesario intentar hacer entre todos una feria del siglo XXI y no podemos seguir viviendo de las rentas del 92. La Feria de Zafra necesita el apoyo, traducido en subvenciones, de instituciones del Estado en cualquiera de sus niveles.

Es obligatorio mejorar las instalaciones de los expositores comerciales asfaltando su espacio y optimizando la higiene en la venta de alimentos, facilitándoles agua y ventilación; así como mejorar los aseos públicos.

Hace falta una mayor promoción de nuestra feria dentro y fuera de la región, con unos carteles que expresen bien la fecha y en distintos idiomas ya que es internacional.

Tengo la esperanza de que se consiga la subvención necesaria para realizar la segunda fase del Pabellón de Cárnicas y que podamos tenerlo operativo en la próxima edición.

En resumen, hay que emprender nuevos caminos y no acomodarse a lo tradicional. Tenemos todos que seguir trabajando para situar la feria en el lugar que le corresponde y adaptarla -como otras ferias con menos tradición que la nuestra- a los nuevos tiempos y desafíos.